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Sentir y Pensar

Plan de trabajo: 6. Colabora con sus profesores

escrito el 7 de junio de 2011 por en Guía para las familias 5º Primaria
PLAN DE TRABAJO

6 Colabora consus profesores

¿Cómo puedes apoyar la labor del profesor?
La familia y la escuela deben trabajar en la misma dirección. Para ello, es necesario que tengan una relación basada en la confi anza, el diálogo y la colaboración.

Ayuda a tu hijo a cumplir las normas

Si somos capaces de transmitir esta idea a nuestros hijos, valorarán positivamente las normas del colegio y comprenderán que son necesarias para la convivencia.

Infórmate sobre la evolución de tu hijo

Es cierto que los niños más pequeños son menos autónomos y necesitan un seguimiento continuo y cercano. Asimismo, requieren ayuda para mantener un ritmo adecuado de aprendizaje y maduración personal.

Cuidado con las críticas

Como personas referentes que somos de nuestros hijos debemos mostrar una actitud de respeto y valoración hacia el profesorado.

Cambia tu lenguaje para ayudar a tus hijos a cambiar sus emociones

Decimos: “Lo único que sabe hacer tu profesor es castigar”.

Mejor decir: “Si incumples las normas, debes asumir las consecuencias”.

Decimos: “Mira qué notas ha sacado
tu compañero”.

Mejor decir: “No quiero un hijo perfecto, quiero lo mejor de ti”.

Decimos: “Eres un desastre; no tienes remedio”.

Mejor decir: “Si te lo propones, puedes
cambiar” Tus profesores y nosotros vamos a ayudarte”.

Decimos: “Tu profesor no tiene razón; no le hagas caso”.

Mejor decir: “Hablaré con tu profesor para ver qué ha pasado”


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Plan de trabajo: 5. Analiza un caso práctico

escrito el 7 de junio de 2011 por en Guía para las familias 5º Primaria
PLAN DE TRABAJO

5 Analiza un caso práctico

¿Qué pasa con el niño que no hace caso y no corrige su comportamiento?

Ana es pintora. A su hija Sara le gusta utilizar sus pinturas para hacer los trabajos de clase. A Ana no le importa y lo único que le pide es que, cuando termine de pintar, limpie los pinceles, tape las pinturas y guarde todo en su sitio. Sin embargo, Sara no parece tenerlo en cuenta.

Cuando la madre de Sara encontró sobre la mesa los pinceles sucios y secos, ¿qué hizo?

  • Expresó sus sentimientos y sus razones de manera rotunda:
    —Sara, me molesta que te preste mis cosas y no las limpies ni las recojas.
  • Dejó claras sus expectativas:
    —Cuando te dejo mis pinturas y pinceles, quiero que los guardes limpios en su sitio para que puedan usarse de nuevo.

Si a pesar de todo, los “olvidos” se repitieran, ¿qué podría hacer Ana?

  • Poner condiciones y hacer advertencias:
    —A partir de ahora, si quieres utilizar las pinturas y los pinceles, tendrás que pedirme permiso y devolvérmelos en buen estado, o no te los volveré a prestar.
  • Poner en práctica lo prometido:
    —Lo siento, pero necesito saber que las pinturas y los pinceles estarán en buenas condiciones la próxima vez que tenga que usarlos y, de momento, la única manera de segurarme es que solamente los utilice yo.

No lo olvides:
Ante un mal comportamiento reincidente, comunica a tu hijo con claridad qué esperas de él y actúa con coherencia y firmeza. Dale la posibilidad de mejorar y avisa antes de reprimir. No amenaces con acciones que no vayas a cumplir


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Plan de trabajo: 4. Ayúdales a gestionar los conflictos.

escrito el 7 de junio de 2011 por en Guía para las familias 5º Primaria

PLAN DE TRABAJO
4 Ayúdalos a gestionar los conflictos
¿Cómo hacer frente a los conflictos en la familia?

De la manera en que un niño aprenda a solucionar los confl ictos en casa, dependerá en gran medida la forma en que los afronte en el colegio.

La palabra confl icto viene acompañada de una connotación negativa que predispone a buscar desesperadamente la forma de eliminar los problemas de nuestra vida. Resultado: un fracaso. ¿Por qué? Sencillamente, porque el confl icto es inherente al ser humano.

Las personas somos diferentes, tenemos pensamientos y sentimientos diversos e interpretamos el mundo de manera distinta. ¿Cómo pretender eliminar los confl ictos considerando
estas diferencias?

El confl icto es un aviso. Es una especie de alarma que nos informa si algo no va bien, si hay aspectos que revisar y mejorar.

Si ante esta señal lo que hacemos es huir o negarla, el confl icto permanecerá, con el peligro de que empeore y cueste más solucionarlo. El problema no es tener confl ictos, sino la forma de afrontarlos.

Resulta muy extraña una familia donde aparentemente nunca pasa nada, donde nadie discute (tendríamos que ver cómo transcurren en ella “las aguas subterráneas”).

Tenemos que ser capaces de transmitir el signifi cado de confl icto a nuestros hijos, ya que durante su vida tendrán que enfrentarse inevitablemente a diversas situaciones problemáticas.

Para que en el futuro sean adultos competentes en lo que respecta al manejo y regulación de sus emociones, debemos ayudarlos a afrontar los confl ictos, evitando reacciones de huida, violencia o negación.


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Plan de trabajo: 3. Potencia la comunicación

escrito el 7 de junio de 2011 por en Guía para las familias 5º Primaria
PLAN DE TRABAJO

3 Potencia la comunicación

¿Cómo mejorar la comunicación en de la familia?

Dialogar con nuestros hijos es uno de los actos más generosos que podemos ofrecerles y la mejor estrategia para hacerlos crecer con
autoestima.

El dicho popular afi rma “Hablando se entiende la gente” Quizá nos podamos cuestionar qué pasaría si realmente fuera así. Probablemente, el resultado sería un conjunto de individuos
“monologando” en grupo.

Para garantizar la buena comunicación, sería más adecuada la expresión “dialogando se entiende la gente”. Esta idea es perfectamente aplicable al ámbito familiar.

Muchas veces es más importante el hecho de que nuestros hijos se sientan escuchados que aquello que nos están contando. Pensemos en
cómo nos hacen sentir las personas que verdaderamente nos prestan atención.

Escuchar no es lo mismo que oír

Si estás preparando la cena en la cocina y tu hijo necesita hablar contigo de algo importante, no intentes ser un hombre o una mujer “orquesta” y hacer ambas cosas a la vez porque
si lo haces el mensaje que transmites es:

“Son tan importante las enchiladas que estoy cocinando como lo que me estás contando.”

¿Qué hacer?

Es mejor decirle a tu hijo que no puedes hablar, que prefi eres acabar lo que estás haciendo y dedicarle toda tu atención después, sin interrupciones
ni distracciones. Es tan sencillo como pedir tiempo, igual que en los partidos de basquetbol.

Hay que buscar un lugar adecuado para dialogar con nuestros hijos y dedicarles el tiempo necesario. Si se sienten escuchados y les prestamos
atención, les haremos sentir valiosos y fomentaremos su confi anza en nosotros


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Plan de trabajo: 2. Fomenta su autoestima

escrito el 7 de junio de 2011 por en Guía para las familias 5º Primaria
PLAN DE TRABAJO

2 Fomenta su autoestima

¿Cómo ayudar a nuestros hijos a tener autoestima?

Aunque no existen patrones familiares comunes a todos los niños es incuestionable que la intervención de la familia infl uye en la autoestima de los hijos.

Autoestima: herencia + aprendizaje

La autoestima tiene una parte innata determinada genéticamente y una parte aprendida mediante la educación y el trato recibido en el entorno.

Es desde esta última parte, es decir, el entorno familiar donde existe la posibilidad de educar, desde donde podemos trabajar para potenciar la autoestima de nuestros hijos. En cuanto a la parte innata, se trata de aceptarles tal como son, sin pretender cambiarlos.

Del niño ideal a nuestro hijo

Es inevitable que, en el momento de tener un hijo, los padres proyecten su idea de “niño o niña ideal”.

A veces la realidad dista mucho de aquel sueño y, si caemos en la comparación, pueden aparecer las temidas frustraciones. Cuanto mayor es un hijo, más acentuada puede ser esa desilusión,
puesto que disminuye nuestra capacidad de infl uencia.

La adolescencia es el periodo de máximo desengaño si no se ha producido adecuadamente el proceso de aceptación de los hijos tal como son. ¿Cómo evitarlo? Metafóricamente hablando, podríamos resumirlo de la siguiente manera: “Si en casa tenemos un naranjo, no esperemos obtener limones.”

En todo caso, se trata de disfrutar las naranjas que nos brinda ese árbol


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Plan de trabajo: 1. Conoce a tus hijos.

escrito el 7 de junio de 2011 por en Guía para las familias 5º Primaria
PLAN DE TRABAJO

1 Conoce a tus hijos

¿Cómo son los niños de 10 y 11 años?

Los niños de estas edades son muy sociables y aumentan considerablemente sus relaciones fuera del ámbito familiar.

Mayor estabilidad emocional

Los niños de 10 y 11 años viven una etapa de tranquilidad emocional, considerando que, por lo general, han dejado de lado los celos y tienen mayor capacidad de autocontrol, de
regulación y comunicación, lo que permite que se relacionen más y de manera satisfactoria.

Sentimientos más complejos

Hay ocasiones en las que se generan varias emociones negativas, por ejemplo: “Si un amigo me rompiera mi videojuego, me sentiría enojado y también me sentiría triste por quedarme sin mi aparato”.

A veces se dan circunstancias en las que surgen emociones contradictorias, por ejemplo, “Me da coraje tener que arreglar mi cuarto, pero me gusta lo ordenado que queda”.

Mayor autonomía

Respecto a la relación con los demás, durante este período, los niños adquieren mayor autonomía respecto a su familia.

Si bien los padres y los hermanos continúan siendo modelos para los niños, también los profesores, compañeros, amigos y otras personas de su entorno próximo comenzarán a serlo.

Habilidades sociales

En estas edades los niños suelen compararse con los demás, lo que propicia el desarrollo de habilidades sociales que marcarán sus relaciones futuras


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Educar las emociones es posible

escrito el 7 de junio de 2011 por en Guía para las familias 5º Primaria
Educar las emociones es posible
¿Cómo educar a nuestros hijos a partir de sus emociones?

Tenemos la oportunidad de frenar la historia de “analfabetismo” emocional que se ha repetido generación tras generación.

Pensemos en la frase de Antonio Blay:

Cierto, ¿no? Todos hemos comprobado la difi cultad que tenemos para cambiar y mejorar ciertos “malos hábitos” de comportamiento o pensamientos erróneos que difi cultan nuestro
bienestar y nuestras relaciones.

Aprender para enseñar

Nuestros hijos merecen que tomemos esta gran responsabilidad con ilusión y con gran entusiasmo.

¿Cómo demostrarlo? Si partimos de que los padres son personas adultas equilibradas, parece incuestionable afi rmar que éstos educan a sus hijos lo mejor que pueden.

Quizá su forma de actuar no sea la mejor, pero nadie educa mal deliberadamente, lo que ocurre es que sencillamente, no saben hacerlo de otra manera.

Esta idea puede ayudarnos a entender la educación recibida de nuestros padres, cuando consideramos que no fue la más recomendable. ¿Ellos lo hicieron mal de manera deliberada? Seguramente no.

La mayoría de nosotros no recibió educación emocional durante la infancia. En este sentido, hemos crecido de forma más o menos “analfabeta” o ignorante, lo que ha provocado ciertas
carencias en nuestro desarrollo emocional.

Esto hace aún más evidente la necesidad de ayudar a nuestros hijos desde pequeños a identifi car sus sentimientos y a manejarlos adecuadamente.

La familia, pilar esencial

Como padres y madres, es necesario admitir que la base de la educación emocional se forma dentro de la familia y no únicamente en la escuela.

Tenemos que ver desde otra perspectiva lo que a veces consideramos una carga, y darnos cuenta de lo maravillosa que es la labor de educar a nuestros hijos y hacerlos crecer como seres humanos, sólidos emocionalmente.

Para ellos, posiblemente seamos los referentes más importantes en sus vidas o, al menos, lo seremos durante muchos años. Considerando lo anterior, ¿qué huella queremos dejar en nuestros hijos?

Plan de trabajo para aprender a educar emocionalmente a nuestros hijos
1.-Conoce a tus hijos. ¿Cómo son los niños de 10 y 11 años?
2.-Fomenta su autoestima. Cómo ayudar a nuestros hijos a tener una buena autoestima.
3.-Potencia la comunicación. Cómo mejorar la comunicación en la familia.
4.-Ayúdales a gestionar los confl ictos. Cómo hacer frente a los confl ictos en la familia.
5.-Analiza un caso práctico. El niño que no hace caso y no corrige su comportamiento.
6.-Colabora con sus profesores. Cómo apoyar la labor del profesor


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Ser padres, un aprendizaje diario

escrito el 7 de junio de 2011 por en Guía para las familias 5º Primaria
Ser padres, un aprendizaje diario
¿Cómo mejorar las habilidades emocionales
de nuestra familia?

Para lograr un adecuado desarrollo
de las habilidades emocionales de
nuestros hijos es necesario poner los
cimientos desde el propio hogar.

¿Cómo educar a nuestros hijos? ¿Qué transmitirles? ¿Cómo comportarnos con ellos? En defi nitiva, ¿cuál es nuestra misión?

Siendo conscientes de para qué o por qué hacemos lo que hacemos, afrontaremos con mayor satisfacción los desafíos de ser padre o madre.

Ladrillo tras ladrillo

Para levantar una catedral hay que poner ladrillos, uno a uno, de forma ordenada, con paciencia y conforme a un plan de construcción.

Si sólo vemos el ladrillo que ponemos, corremos el peligro de que la educación nos resulte muy pesada, aburrida y poco satisfactoria a corto plazo.

¿Cuál es nuestra misión?

Para descubrirla, utilizaremos un poderoso recurso: el cuento.

Había una vez (porque todos los cuentos empiezan así) un hombre que caminaba por la calle. Se encontró una zona en obras donde había varios albañiles trabajando. Se acercó a
uno y le preguntó:

—Buenos días, buen hombre. Perdone que le interrumpa, ¿qué hace?

El obrero le contestó:

—¿No lo ve? Estoy poniendo ladrillos.

A continuación, el hombre se despidió, dándole las gracias.

Un poco más adelante, se encontró con otro albañil. Igualmente, se acercó a él y le preguntó:

—Buenos días, buen hombre. Perdone que le interrumpa, ¿qué hace?

El trabajador le contestó:

—¿No lo ve? Estoy levantando paredes.

A continuación, el hombre se despidió, no sin antes darle las gracias.

Continuó caminando y se encontró con otro obrero. De nuevo, se acercó a él y le preguntó:

—Buenos días, buen hombre. Perdone que le interrumpa, ¿qué hace?

El albañil le contestó:

—¿No lo ve? ¡Estoy construyendo una catedral!

En cambio, si somos conscientes de que varias
paredes fi nalmente formarán “una catedral”,
asumiremos nuestra tarea con otra actitud
y con fuerza renovada, porque nos daremos
cuenta del sentido que tiene nuestro esfuerzo.

No debemos olvidar que cada “catedral” es
distinta y que durante la construcción habrá
momentos difíciles en los que quizá tengamos
que derribar paredes para volver a construirlas.

Más que “construir” a nuestros hijos, lo que hacemos
es ayudarles a madurar y a desarrollarse,
pero no según nuestros gustos o preferencias,
sino considerando que ellos son personas con
una identidad y proyección propias.

Para pensar

Con base en el cuento anterior, podemos analizar
nuestra propia experiencia y responder las
siguientes preguntas:

  • ¿Qué catedral estoy construyendo?
  • ¿Qué pilares la sustentan?
  • ¿Qué ladrillos necesito para construir esta catedral?
  • ¿Qué personas participan en su construcción y cómo colaboran para que esta catedral se mantenga en pie o crezca?
  • ¿He tenido que derrumbar alguna pared para volver a construirla?
  • ¿Qué otras actividades debo realizar para alcanzar mi meta?
  • Las actividades que realizo, ¿son compatibles con la construcción de la catedral?


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